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WhatsApp: un arma de doble filo

Sabemos lo mucho que está perjudicando la mala utilización de WhatsApp en la comunicación entre los miembros de una pareja. Por una parte, disminuyendo la comunicación cara a cara y el lenguaje no verbal y por otra parte, promoviendo el comportamiento controlador, los celos, la desconfianza y la dependencia emocional.

Pero lo sorprendente es que también puede llegar a ser negativo en los primeros contactos entre dos personas.

Durante el tiempo que llevo haciendo de intermediaria en la presentación de parejas, resulta que un 35% de las presentaciones se ven afectadas negativamente antes de conocerse a causa de WhatsApp. Esto sucede en los primeros contactos porque se producen malentendidos y malas interpretaciones de los mensajes, lo que provoca a veces ofensas, confusión, y otras desinterés o perplejidad ante la manera de expresarse del otro, lo que llevará a que esas dos personas no lleguen siquiera a conocerse.

Todo ello suele suceder por falta de información acerca de la otra persona, desincronización, diferentes modos de utilizar y entender este tipo de aplicación, o simplemente porque solemos leer y entender las cosas según el humor en el que estamos, y la otra persona nos puede parecer más o menos acertada en sus palabras según nuestro estado de ánimo ese día.

Para una comunicación completa es necesario el lenguaje cara a cara, el lenguaje no verbal, el que nos dice mucho más de lo que podemos escribir. Los expertos en comunicación confirman que la comunicación verbal, ya sea oral o escrita, es solamente un 20% de todo lo que estamos comunicando. El otro 80% lo comunica el cuerpo, con su mirada y su gesto. Simplemente por eso uno se puede llegar a imaginar lo pobre e ineficaz que puede llegar a resultar una comunicación a través de esta aplicación.

Por todo ello pienso que es mejor conocerse en persona y dejar WhatsApp para otros asuntos, no para conocerse, y menos aún si todavía no os habéis visto nunca.

Aún así, también es cierto que una buena utilización de WhatsApp puede llegar a ser positiva. Por ejemplo, en personas de naturaleza tímida y que gracias a ello consiguen comunicar sentimientos que no harían de otra forma, o bien puede ayudar a potenciar la imaginación y el deseo, o incluso a lograr espacios de comunicación íntima en parejas que pasan poco tiempo juntas. Usarla con libertad y sinceridad puede abrir muchas puertas a la relación de pareja, avivando la pasión, la comprensión y el entendimiento.

La cuestión es proponernos una utilización sana de esta aplicación de forma que no nos domine y no nos haga perder la perspectiva de la realidad. El ser humano se muestra mucho más auténtico mirando a los ojos y comunicando con la voz y el gesto que tecleando, de forma superficial y mecánica, en la pequeña pantalla de un teléfono móvil.

Ana García Blasco
Psicóloga

www.dazzling.es

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